viernes, 18 de junio de 2010

EL SIMBOLISMO DEL AGUILA



águila: erupción de dignidad, libertad y fascinación. Ave majestuosa entroncada con el sol, la tormenta, el ímpetu guerrero, el triunfo del espíritu sobre la materialidad inerte. En este momento de Simbolismo animal de Temakel, intentaremos respirar cerca del gran pájaro. Primero recordaremos los ancestrales sentidos simbólicos del águila; y, luego, meditaremos sobre el humano hechizado por el anhelo de asemejarse al pájaro soberano de las alturas.

De las fauces del sol emerge un aleteo remoto. El Rey de las Aves nace del gran fuego celeste. Su hogar es lo alto. Desde la cima de la bóveda, la tierra es lejana. Pero el ojo aguileño acerca lo distante. Y las alas del gran pájaro planean con suavidad. Acicalan dulces rumores de aire; intuyen, anticipan, los senderos del viento. Y, acaso en el mediodía, el ave del pico ganchudo y las garras ásperas, baila en círculos. Esculpe una ronda circular sobre el mar y los suelos. Y la familia de símbolos de los hombres espolvorean sus plumas.

En el lenguaje de los jeroglíficos egipcios, la letra A se representa con la imagen del águila. Su significado es el calor vital, lo diurno, el origen. La existencia del ave altiva es a pleno sol; de ahí su parentesco con el aire, el fuego, y su asociación con la fuerza fecundante masculina, con la figura del padre. El águila atisba de un extremo a otro el horizonte, por lo que para los hititas es la divinidad solar omnisciente. Su opuesto es la lechuza, pájaro de la oscuridad nocturna y la muerte.

El águila es poder que desciende desde lo alto con la velocidad del relámpago. Es potencia que se abate feroz sobre la víctima. Es, por tanto, fuerza guerrera. Los influjos bélicos, las virtudes combativas del gran ave, relucen en los escudos de armas y emblemas nacionales de reyes alemanes, duques de Baviera, Silesia y Austria, los margraves de Brandeburgo y los reyes de Polonia. El águila como símbolo heráldico fundamental. En la heráldica europea existe también la costumbre de la representación del águila bicéfala, doble águila. En 1433, el pájaro de dos cabezas, asociado con la deidad romana Jano, se convierte en blasón de los emperadores romanos-germánicos. Luego de la disolución del imperio es símbolo del Imperio de Austria (hasta 1919), y de la Rusia Zarista (hasta 1917).

En el Aventino, Rómulo contempla un águila. La estima señal de buen augurio. El ave se convierte luego en estandarte y emblema del Imperio Romano. Para los chinos el pájaro altivo es vigor, fortaleza; al aparecer sentado sobre una peña simboliza al luchador que aguarda un combate decisivo. Quauhtli (águila) es el nombre del decimoquinto de los veinte signos del calendario azteca. El nacido bajo su influencia promete futuras cualidades guerreras. El águila es también el ave imperial de los aztecas. El antiguo pueblo dominador y sacrificador de Mesoamérica posee la Orden de Aguilas y los jaguares, su aristocracia guerrera. En el siglo Xll, los aztecas descubren un águila que se posa sobre un cactus. Esta es la señal del lugar donde erigirán Tenochtitlán, que brilló donde hoy se emplaza la actual capital de México.

El águila es luz vencedora de las potencias oscuras. En este rasgo simbólico se manifiesta como matadora de serpientes y dragones. Serpientes enrolladas en el pico aguileño aparecen en el blasón de México. En la India, el águila es Garuda, que lucha contra la serpiente. La iconografía cristiana expande la significación del pájaro de mirada ceñuda como bien triunfante. Se asocia con el evangelista Juan, el profeta Elías y el Cristo resucitado. Su vuelo hacia la altura se lo relaciona con la Ascensión de Cristo. El águila deviene así mensajero celestial. En la India le llevaba el soma a Indra. Para San Jerónimo es emblema de la elevación propiciada por la Oración.

El águila y la renovación solar: en antiquísimos sepelios reales, el cadáver del soberano es obsequiado a las llamas. Mientras el fuego consume los restos, se hace volar un águila, vehículo alado del alma del muerto en su viaje hacia los dioses; hacia el sitio celeste de una resurrección. La fusión del águila con el sol y sus rayos propicia la alquimia de su rejuvenecimiento. En la Siria Antigua, el águila con brazos humanos simboliza la adoración del sol. Según el decir de Hohberg, en 1675, "...cuando sus plumas se vuelven incapaces para el vuelo, el águila se rejuvenece y renueva en la llama del sol". El gran ave también puede rejuvenecer lanzándose tres veces sobre el agua; de ahí su vínculo con el Bautismo y las pilas bautismales.

En el águila late el ojo ígneo de la visión. Lo visionario. Para algunos Bestiarios, el ave altiva puede escrutar intensamente el sol, sin enceguecerse. Signo de la familiaridad entre el ojo aguileño y el fogoso rayo solar. En los vitrales góticos, el águila eleva a sus polluelos aun no aptos para el vuelo, para enseñarles el modo de contemplar el esplendor del Astro Rey.

La mirada aguileña siempre se expande hacia la lejanía. Su voluntad se entrelaza con lo remoto y se desentiende de lo cercano. La visión del gran pájaro no es sólo poder de acercamiento físico a lo distante; es visión preñada de agudeza intelectiva, de "pensamientos de águila". El influjo de ese pensar sobre los humanos, los desvía de la vida cotidiana, los impele a colisionar, con mordacidad y firmeza, contra lo instituido. Los consagra al inconciente hechizado por el águila y sus vuelos del espíritu.

Y el águila planea ágil en el nervio de la tormenta. En las antiguas monedas macedónicas, se acuña la estampa aguileña como expresión del rayo. Su capacidad de elevarse en las alturas, y luego de descender en fulminante caída, es relacionada con la descarga fulminante del rayo. Es así el pájaro de la tempestad. Los indios de la costa noroeste de Estados Unidos representan al águila como Thunderbird, el pájaro de trueno. Al combatir con las espíritus del mundo de los muertos provoca las tormentas. Incorporada a los postes totémicos de los clanes, alude al fundador mítico del grupo.

Y el gran pájaro, con su vuelo de alas nítidas y rudas, es indicio también de lo que pude volatizarse, sublimarse, hacerse sutil. El águila como símbolo de la volatización. Cuando el ave solar devora al león, significa el triunfo de la imaginación y el espíritu sobre el caos material. Es volatización, sublimación, del impulso instintivo y terrenal.

El símbolo muta la mudez posible de las formas. El desierto puede recluirse en su vastedad estéril; el océano diluirse en sus planicies amorfas de líquido, y los bosques extraviarse en sus apelotonados collares de árboles. Pero lo simbólico permite que el desierto, el mar y el bosque, se excedan a sí mismos, y se liguen con un sentido superior y universal.

Y el águila surca el cielo y cosecha en las tierras celestes, semillas de sentidos. El cielo surcado por su majestad no puede ser ya espacio neutro, mudo, inexpresivo. El ave del escrutar incisivo inventa sobre los crepúsculos, castillos de significaciones. Para habitar en aquel lugar celeste, habría que ser como águila. Ser como el pájaro de la tormenta. Ser respiración humana animada por la agudeza de una visión; por la decisión de un salto audaz; por el coraje guerrero y la mística de la adoración del sol y la renovación.

Ser como águila. Ser triunfo sobre el peligro de la materia fangosa, sin conciencia; ser luz expansiva y habitante de la altura que vence al dragón del caos; rugido poderoso y creador de la tormenta; danza del espíritu sutil sobre piedras pesadas y sin amor a lo lejano.

Ser como águila: alas y el ojo, en los que el pensamiento asciende a la nube más secreta.

viernes, 2 de abril de 2010

Volver a los años 70



La Junta de Andalucía publicó el 28 de abril de 2003 el Decreto 93/2003 de "Medios técnicos de los Cuerpos de la Policía Local". En el capítulo III establecía el equipo básico policial y en su artículo 5.1.C citaba la "defensa personal". Sin más detalles. Así que bastantes Jefaturas fueron remplazando las obsoletas porras semirrígidas y las defensas macizas de madera por otras más modernas Eficaces y seguras, que han permitido una mejora sustancial en las intervenciones policiales, sobre todo con sujetos agresivos o bajo los efectos de las drogas.

Recientemente, se ha publicado una Orden que lo desarrolla y da tres años para adaptarse a la nueva normativa.

En ella, contra toda lógica, se establece que "la defensa corta será semirrígida".

¿Vuelven a la "época de los grises" donde las porras se usaban para pegar? Todo lo que se había ganado hasta ahora,controles, inhibición muscular, etc. se "tira por la borda".

Vuelta al pasado de los tremendos moratones sin control ni inhibición. También vuelven las peligrosas e inútiles tonfas ya retiradas de muchas policías por su peligrosidad de uso a modo de pico, las letales lesiones en la cabeza y su inutilidad policial y para postre, se autorizan las "defensas extensibles no metálicas" las que pueden adquirirse en jugueterías y mercadillos de barrio junto con la "pistolita" y la placa de sheriff para que jueguen los niños con su curso de formación.

Suponemos que se usarán sólo "para amenizar las fiestas de cumpleaños" porque para intervención policial no sirven.

Una unidad policial ya las adquirió hace tiempo y mejor no comentar sus resultados.
Puede parecer cómico pero es, policial mente hablando, una regresión hacia lo inútil y lo peligroso.

De bien poco han servido los trabajos elaborados en prestigiosas policías de ámbito estatal. Ni tampoco los estudios desarrollados en universidades y organismos europeos para mejorar los medios no letales.

Que los agentes de Policía lleven medios adecuados no es un capricho, es una necesidad.

Unos medios inadecuados producen lesiones graves incluso la muerte, lo vemos a menudo en numerosas noticias que circulan por periódicos y televisiones de todo el mundo.

El agente dispone de la voz, las manos, la defensa y el arma de fuego.

Las tres primeras deben trabajarse mucho y bien para evitar al uso de las armas letales, Sobre todo la defensa que es el último eslabón antes del arma de fuego reglamentaria.

Por ese motivo, es muy importante una buena defensa y también una buena formación para un correcto, eficaz y legal uso.

Una defensa semirrígida no es una defensa, es una "porra" que solo sirve para pegar y romper vasos capilares produciendo tremendos y escandalosos hematomas. Pero de inhibición y control, nada de nada.

Por este motivo se sustituyeron. Porque eran incapaces de controlar sin lesionar y muchos agentes terminaban golpeando en la cabeza con la porra cuando se veían superados, o peor aún usando el arma de fuego.

Si la agresión no se detiene y al agresor no se lo controla con la defensa, y la porra semirrígida no sirve, harán falta medios más contundentes para poder pararla en ese caso el agente su único y final recurso es el arma de fuego.

Es decir,si la defensa no es suficientemente eficaz se corre un gran riesgo de uso de la pistola del 9x19mm Parabellum.

Entendemos que la señora Consejera de Gobernación ha intentado hacer un buen trabajo, pero se ha rodeado de la comisión de dudosos expertos bombero, profesor de academia, alcalde, policía de abastos, etc., con, probablemente, escasa o nula experiencia en Seguridad ciudadana que, seguramente, no son los más idóneos para desarrollar tan delicada parte del Decreto.

Ha equivocado el término moderno de "defensa" porque lo que ella ha aprobado es la vuelta a las "porras" y al pasado "gris" de nuestra España.

Por suerte siempre puede rectificar con otro Decreto. Rectificar es de sabios y así se evitará el consumo de munición de armas de fuego reglamentarias en las calles andaluzas. ¿O es mejor volver a los años 70?.

viernes, 26 de marzo de 2010

Del Hacer al Ser – por Marcos Peña Sensei



Cuando realizamos un movimiento de Aikido, a nuestro cuerpo le exigimos unidad, mente, cuerpo y espíritu tiene que ser uno, a fin de no “hacer” con el otro sino de “ser” con el otro. Sin embargo, jamás podremos ser, si únicamente nos limitamos a repetir patrones de movimientos corporales cuya finalidad única es “hacer” y no sentir o ser. Es necesario tomar conciencia de lo que es el movimiento corporal para saber encontrar esa necesaria unidad. Cualquier movimiento que realizamos mínimo o máximo, involucra la función osteomusculoarticular, el tono y la adaptación muscular, la función cardiorrespiratoria, y es indisoluble del psiquismo que lo produce en sus diversos aspectos, afectivos, intelectuales, racionales, inconscientes. También están íntimamente involucrados los componentes hereditarios, lo genético y lo biológico, como improntas imposibles de modificar.

Las influencias culturales, la topografía y el clima determinan también estilos, modos posturales y formas de andar. Todo movimiento y toda actitud corporal, compromete a la personalidad íntegra del individuo.

También, en esta dinámica queda involucrada la quietud, lo estático a la vista, el no movimiento visible.

Tanto en las actitudes posturales como en el modo de movernos se manifiesta también el pensamiento, el deseo, la necesidad, impartiéndose como un producto del psiquismo, y un factor de construcción de éste. Sin embargo, es necesario tener presente que las manifestaciones subjetivas del psiquismo citadas con anterioridad son un lastre para lo que tiene que ser el movimiento “vacío” que debe originar el Aikidoka.

Es por eso que el movimiento en Aikido debe estar basado en un proceso de autopercepción, que conlleve a un conocimiento de los propios procesos corporales, haciéndonos consciente de “como” debemos organizarnos en función de la necesidad percibida en el momento del contacto y como esa organización actitudinal va dando cuenta también de una postura psicológica, afectiva, emocional, esto nos permite deducir cuantos aspectos de la personalidad se manifiestan en el cuerpo y como se influencian desde el abordaje corporal, y que es lo que debemos de eliminar.

El cuerpo hay que comprenderlo como un objeto autoreferencial vinculado a la subjetivación.

Una actitud postural incorrecta, lleva consigo un movimiento corporal inarmónico y provoca la sobrecarga de partes corporales, o se mantiene determinados patrones corporales con tensión innecesaria, si es sostenida en el tiempo, acaba produciendo no solo efectos negativos para la salud corporal sino también sensorial, y una vez creada en hábito lleva consigo como efecto la desconexión con el compañero perdiendo este su labor de sentir, para tener que “hacer” y seguir una pauta prefijada para autodefinirse como “buen” Uke.

La toma de conciencia de una postura con una tonicidad armónicamente equilibrada permite:

■Conseguir el equilibrio de nuestro órgano esquelético, éste funciona como “sostén interno”, esta íntimamente ligado al funcionamiento neuromuscular, aprovechando el transporte de fuerzas y la resistencia a la gravedad a través de sus estructuras para economizar fuerza muscular.

■Restablecer y armonizar las funciones vitales de nuestro cuerpo, tomando contacto con la Sensación-Percepción-Emoción, con la actividad neurovegetativa, y su indisoluble nexo con los estados afectivos. Todos estos factores resultan condicionantes de “lo postural”, como pauta previa a la realización de un movimiento armónico.

■Tomar sentido de las funciones de la piel, como reguladoras del tono, como límite y continente del espacio corporal, esencial para el contacto y el vínculo.
■Habitar el espacio interno y la tridimensionalidad mediante la respiración abdominal.

La postura armónicamente equilibrada se sirve de la conciencia corporal, como vía de acceso a la vivencia integral de si mismo, desde las sensaciones y percepciones que se van despertando a partir de la propiocepción, esa mirada interna que nos devuelve a modo de espejo otra vía de reconocimiento, integrando así el conocimiento que se adquiere por la experimentación, con la información que se adquiere por vía intelectual, “el saber, el sentir y el comprender” en un mismo plano integrativo.

Cada experiencia en si misma facilita el autoconocimiento fomentando la capacidad de observación consciente, detectando necesidades, despertando interrogantes como canales de búsqueda. Esto permite encontrar nuevos recursos y modos mas creativos de realizar una técnica, afianzando los logros y desarrollando un sentimiento de confianza en si mismo. Autoafirmando el YO y asegurando un sentimiento de mismidad.

El Aikido exige una postura saludable, una organización psico-biomecánica del cuerpo que pueda ser sostenida sin esfuerzos ni forzamientos, que no provoque dolor e incomodidad. También que permita un “Estar Disponible”.

Los hábitos posturales para una práctica armónica pueden modificarse integrando en uno mismo patrones de estado y movimiento que impliquen sensación y equilibrio, libertad y ligereza sensorial, premisas que deben ser guiadas en la practica desde la voluntad y la conciencia.

La corporalidad en Aikido se organiza en relación a las fuerzas gravitatorias, antigravitatorios, en un espacio, un tiempo y un contexto de acción (ataque-defensa), negativamente influenciadas en su mayoría por factores motivacionales de hacer o necesidades tanto internas como externas (quedar bien o hacerlo bonito).

El representar movimientos corporales en apariencia armónicos que llevan a la repetición de patrones establecidos desde premisas ilógica y contraria a las funciones de psicomotricidad naturales y consustanciales al ser humano, lleva al fracaso sensorial y perceptivo, pues nuestra psique se halla alojada únicamente en repetir lo mas fiel posible un patrón corporal ajeno, sin darle importancia a lo que realmente pide “nuestro” cuerpo.

Si nuestra sensación corporal se haya en una tonicidad armónicamente equilibrada, nuestro cuerpo se moverá con unicidad. Esta forma de moverse, de estar y de ser, lleva a la economicidad en cuanto a uso de fuerzas, construyendo así, “el cuerpo disponible” para realizar, lo que yo denomino, acción espontánea individualizada.


El estar consciente dentro del movimiento permite que los pequeños o grandes cambios que vamos adoptando, ocurran de un modo no mecánico ni imitativo sino natural y original.

Es por ello que debemos entender que nuestro movimiento corporal es parte constitutiva de la identidad de nuestra practica como manifestación sincera de nuestro ser, y es fundamental en la construcción de un YO verdadero.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Control como consecuencia del dolor o dolor como consecuencia del control



El principio de todo ser humano en cualquier conflicto de la vida es el de aplicar dolor (en este caso físico) para controlar una situación y establecer un control hacia el adversario, prevaleciendo sobre todo la fuerza física, ya que sin ella no seríamos capaces de controlar una fuerza superior, generando esto un conflicto mayor en la batalla por el control del contrario.

Soy un alumno de la Kisei desde hace unos seis años y medio, y este era mi principio hasta que el estudio de mano de mis maestros y compañeros de entrenamiento, me demuestra día a día que este principio es un error, y sobre todo, demuestra miedo

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Antonio Monjo 1er Kyu Kisei Dojo

sábado, 12 de diciembre de 2009

El Método por Antonio Amado 4º dan de Karate.



El Método

Actualmente existen muchas artes marciales modernas, aunque la gran mayoría son derivaciones de las que considero son las originales, a saber, el karate, el judo y el aikido. He observado que no siempre es fácil encontrar una que contenga un método claro, dinámico, accesible, y hasta, permítanme la expresión, científico, que sea capaz de llevar al alumno desde donde se encuentra en su fase de principiante, hasta los escalones más elevados del arte. Dicho esto, considero que gozamos de un gran privilegio al tener un método de aprendizaje en nuestra escuela kisei, consistente en unos principios claros y bien definidos, que son pilares fundamentales que deben estar siempre presentes, independientemente de las técnicas o ejercicios que se ejecuten.

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