martes, 8 de febrero de 2011

¿Qué hemos hecho con el mensaje de O´Sensei?



Hace tiempo leí que el ser humano por su propia esencia social necesita pertenecer a una casta, necesita pertenecer a un grupo, sea este familiar, personal, laboral, étnico, nacional, etc. Continuaba el artículo diciendo que la necesidad del grupo nace de la inseguridad y de la pendencia a la socialización de nuestra personalidad. Hace millones de años el hombre entendió que ir a cazar en grupo suponía una mayor eficiencia en los resultados y que, además, los posibles perjuicios que pudieran provenir de la Naturaleza podrían ser mejor neutralizados en grupo que individualmente.

Sin embargo, el pertenecer a un grupo o a un estatus social y desempeñar un rol, también evoco el nacimiento de la competitividad, la necesidad de obtener mejores beneficios con menos esfuerzo con respecto a otro grupo de referencia.

En principio, esto no tiene porque ser negativo sobre todo cuando esa finalidad va ligada a un sentimiento de crecimiento o evolución. El problema radica cuando esa competitividad va ligada al egocentrismo o a un individualismo exacerbado. La competitividad así entendida crea dualismo de difícil armonización, el ganador y el perdedor, los mejores y los peores, la élite y la plebe, los primeros y los segundones, etc.

La dualización provoca una alineación de la persona entre lo que es y lo que quiere o desea ser y ese es el principal problema del crecimiento personal. Hay personas que quieren “ser” y si no lo pueden ser, envidian lo que no pueden llegar a ser. Esa es la primera frustración de la persona.

Decía Jiddu Krishnamurti que pensar querer ser alguien o algo era un engaño del pensamiento y que este era el verdadero culpable de las desdichas de la persona. Por eso Descartes no debió, en mi humildísima opinión, definir la existencia a través del pensamiento, la persona no “es” porque piensa sino que piensa porque es. En esta situación de autoengaño la persona buscará refugio en cualquier situación que le permita elevar su “ego” y le lleve ilusoriamente a otro nivel donde “piense” que esta a la altura del aquello que ansía. Lo peor de todo es que a su propio yo no puede engañarle.

Estas situaciones conducen a la persona a su catalogación a la hora de definirse como ser, es decir, soy en cuanto pertenezco y en cuanto poseo. La autodefinición de si mismo se realiza según el lugar que ocupes como persona tanto a nivel familiar, laboral, de ocio, etc.

La persona, por ende ya no es per se, sino es por pertenecer o por tener. Y ese es, precisamente, el principal error.

La sociedad, en general, esta estructurada de esa manera. Nacemos en un núcleo familiar cuyo estatus social depende de si esta es familia monoparental o biparental, de cual es el su poder adquisitivo, de donde vives, de donde hayas estudiado, de qué coche tengas, de qué ropa lleves, de qué amigos tengas, de que títulos poseas, y, últimamente, incluso de donde se expidan esos títulos tendrás un reconocimiento (social) u otro. En resumidas cuentas, la necesidad de autodefinirse a través de lo que tengo y de donde provengo.

Decía O´Sensei, creador del Aikido, que la persona solo era una pequeñísima parte de un ingente Universo. Que la persona esta constituida por la misma materia que el Universo y que siendo parte de él, estamos regidos por las mismas Leyes Físicas.

Decía también:” Yo no me mido con los hombres. Con quien entonces ?. Si es necesario responder, yo me comparo con la divinidad. Es porque nos comparamos con los hombres, haciendo y diciendo cosas insignificantes, que nada va bien en este mundo. Los buenos y los malos forman una casa en este mundo armonioso. Es indispensable cortar todas las ataduras. No hay que hacerse un problema de conceptos relativos como el bien y el mal.” “El Arte de la Paz está basado en cuatro grandes virtudes: valor, sabiduría, amor y amistad”. “El Maestro sólo es maestro porque, olvidándose de sí mismo, ha transmitido su saber”

O´Sensei veía a la persona como un elemento sin artificios, el instrumento de armonización con el Universo era el Aikido.

¿Qué hemos hecho los aikidocas para formar esa Gran Familia que nos legó O´Sensei? La respuesta es absolutamente NADA.

Permítame el lector que sea tan extremo y claro pero la evidencia esta ahí.

Justo a la muerte de O´Sensei se desemboco la primera gran crisis del aikido, la separación de Tohei Sensei del Aikikai por desavenencias con el anterior Doshu e hijo del Fundador. Dice Suenaka Sensei, en su libro “Aikido Completo”, que Tohei exigió a sus seguidores que descolgarán el cuadro de Morihei Ueshiba del Kamiza y lo sustituyeran por su retrato, espectando que el “viejo” ya había muerto.

Este llamativo conflicto es una gota en todo el océano de diferencias irreconciliables que ha marcado la trayectoria del Aikido. ¿Qué han aprendido los aikidocas? ¿Qué han aprendido los grandes Maestros? ¿Qué han aprendido sus alumnos? ¿Utilizan solo palabras bonitas y bien sonantes para solo crear una apariencia cuando en realidad no tienen interiorizado nada de lo que preconizó OSensei?. Ya decía O´Sensei que cuando miraba hacia atrás no veía a nadie.

Se puede argumentar que problemas existen en todas las artes marciales, pero se puede contestar que el aikido es el arte marcial de la Paz y el Amor por excelencia,… o no?. Ningún otro arte marcial es llamado así. A los aikidocas se les llena la boca hablando del mensaje del creador pero muy pocos son los que lo cumplen.

Los profesores se encuentran peleados entre sí. Aquí en España, la situación es para una película de Almodovar. Es impensable que los profesores de mayor renombre hagan algo junto. Los aikidocas “juran” lealtad institucional al Maestro de la organización a la que pertenecen. El entrenar con otro profesor distinto o asistir a un curso de otro Shihan es una herejía pagada con el destierro de la asociación a la que perteneces o con la más absoluta soledad dentro del Dojo; el delito: haberte ido con “otro” profesor.
Esto no es solo una cuestión de alumnos, lo que comento es una conducta sobre todo de “profesores” y Shihanes. El practicante esta deseando llegar a tener grados para autodefinirse como “Maestro” y crear su pequeño feudo. Yo soy 4 dan Aikikai y tu? Esa es la consigna generalizada del que se autoproclama Maestro. La gente practica para tener grados, y se acerca a ti para que le presentes al Shihan de turno que examina dando grados Aikikai. He visto anuncios donde se dice: “Aquí se expiden grados Aikikai, ven a entrenar con nosotros”, y yo me pregunto: ¿pero en la carrera de un artista marcial serio, donde queda esto?.

Sé que me diréis, bueno, es el sistema de grados que tenemos, el Menkyo Kaiden, y mi respuesta es sencilla, yo no estoy en contra de los grados sino de cómo se otorgan esos grados, y para qué se otorgan.

Hace tiempo, nos comentaba nuestro Maestro que, antiguamente, el examen de Shodan era un paso muy importante en el Budoka. Para su preparación era necesario 10 años de practica continuada, y que el otorgamiento de grados Dan, se reservaba para gente que había acreditado su experiencia y su sabiduría en el arte que practicaba.

¿A cuantos cinturones negros (shodan) de aikido se les hace un examen teórico? ¿A cuantos se les exige que expliquen una clase práctica? ¿Cuánto dura un examen de Shodan? ¿En qué situaciones se les introduce a los examinandos?.

A día de hoy, una persona con un entrenamiento regular con 3 años de práctica obtiene el tan ansiado cinturón negro 1er Dan AIKIKAI (que no falte la coletilla), y se convierte en otro instrumento mas del profesor que lo presenta para publicitar su dojo:” tengo no se cuantos cinturones negros en mi dojo”. Eso hace respaldar su acercamiento al Shihan de turno, que en definitiva, es por lo que la gente se acerca a ese dojo.

Y me pregunto, ¿Dónde queda el mensaje del creador del Aikido? ¿Dónde queda ese amor hacia el prójimo? ¿Donde queda ese animo de no oposición? ¿Dónde queda el mensaje de que el aikido debe formar una gran familia? Sin lugar a dudas, mis preguntas son irónicas, por si no se había dado cuenta el lector.

Por eso, cuando me preguntan en un entrevista, el aikido es el arte de la paz, verdad??, siempre acabo riéndome…

Pero hay algo mas importante, ya eres cinturón negro, ¿Qué eres capaz de hacer?¿ Qué es lo que realmente tienes?

Siempre he considerado, toda esta parafernalia del aikido, un escaparate de marqueting para que la gente se acercara al aikido por lo exótico de su mensaje. Crear algo diferenciado del resto de artes marciales. De nada nos sirve a los aikidocas, si la mayoría de los que lo practican que pertenecen a distintas asociaciones, se critican, no pueden verse ni siquiera de reojo. Alguno dirá, hombre, a mi me sirve el mensaje del aikido e intento llevarlo a mi vida. Mi respuesta es clara, enhorabuena por ser consecuente, ya era hora!!

Este año en Francia, me hacia gracia que cuando alguien se ponía a entrenar conmigo al ratito me decía el grado que ostentaba, como si fuera su apellido. Luego se me acercaban practicantes que se autodefinían como los ukes de tal o cual profesor, o ushideshis. Pensaba para mí, que aquello que no podían demostrar en el tatami debían justificarlo por su pertenencia a un “grupo”, a una casta de “élite”.

Recuerdo una frase de Ikeda Shihan que me sorprendió mucho, dijo: “aquí hay mucha gente que debería pintarse el cinturón negro de blanco” No comment.

La gente quiere aparentar, quiere pertenecer a algo que “creen” que les lleva a estar por encima de los demás; eso es legítimo, no hay nada malo en ello, pero debe entender que eso no tiene nada que ver con el camino de un artista marcial. Los grados son hechos accidentales en ese camino, si llegan bien y si no llegan también bien. No pueden convertirse en el fin de la práctica. Y ni, mucho menos, en el hueso que el amo le da a su perro cuando le muestra fidelidad.

Las diferencias, los problemas, las envidias, las tensiones,…me han hecho reconfortarme en el camino que he elegido. Son varios los Shihanes que nos han advertido que: “ese camino es muy solitario, pensadlo”. Pero siempre he respondido de la misma manera: “El camino que uno hace siempre es solitario porque nunca antes lo ha recorrido nadie”

Que tengáis suerte en encontraros…

Marcos Peña

viernes, 24 de diciembre de 2010

¿Qué es lo que verdaderamente tienes?


¿Qué es lo que verdaderamente tienes?
Defensa o espiritualismo

Para la mayoría de los practicantes de Aikido la cuestión de la autodefensa es un tema tabú. Cuando se les pregunta si el Aikido es una arte marcial para la defensa, la actitud que se suele adoptar se polariza en dos vertientes: 1) lo niegan o 2) consideran que es un arte superior y que solo contempla ese aspecto defensivo mínimamente, y a muy largo plazo.

Muchos aikidokas, por el mero hecho de hacer Aikido, están convencidos que este es un arte marcial que se haya en otro plano con respecto al resto de disciplinas marciales, y por ende, casi te puede transformar en un ser especial, en un ser que puede unirse con la energía del Cosmos, que te puede elevar a un Mundo etéreo, que lo puede llevar casi a otra dimensión….

Es necesario recordar a los lectores; que pueden contarse con los dedos de una mano, los practicantes de Aikido que han llegado a esa “unión” con el Universo. La mayoría de los practicantes han olvidado o desconocen, que O´Sensei creo también el Aikido como una herramienta de defensa. Esto es necesario que siempre se tenga en cuenta, pues sino, no se explicaría la existencia por una parte, del estudio profundo que el Gran Maestro hizo de las artes de lucha, dominando incluso algunas artes marciales chinas, y por otra parte, la cantidad de testimonios dejados y avalados por sus Ushi Deshis sobre el carácter y la personalidad marcial de Morihei, teniendo en cuenta además, la existencia de documentos gráficos, de entre los que yo destaco uno, en el que puede observarse a Ueshiba, ya anciano, dando clases a un grupo de soldados americanos haciendo técnicas, concretamente: Shiho Nage, ubicado en lo que parece un tejado. No creo que a este grupo les hablará mucho de los dioses Shinto.

De todas formas, hay que entender que el abordaje del aspecto defensivo, no tiene porque excluir el aspecto espiritual. No tiene y no debe. El arma más poderosa de un Bushi es su espíritu. Este debe ser el que le guíe y le marque el camino (Do). En definitiva, eso es Budo, un medio de perfeccionamiento interno a través de “técnicas de combate”.

La idea errónea de que el Aikido no es un método de defensa, o que no esta orientado hacia la defensa personal, muchos la sostienen, por lo que Ueshiba dejó escrito, o por como Ueshiba realizaba las técnicas con la edad de 82 años y ya enfermo de cáncer.

En mi opinión, creo que es de lógica entender que nadie, puede realizar las técnicas de la misma forma, con la misma potencia y contundencia, cuando se tiene 30 o 40 años a cuando se tiene 80 y se esta gravemente enfermo. “Aún así, O´Sensei nunca apartó el concepto de marcialidad de su entrenamiento”.

Tanto Suenaka Sensei como Saotome Sensei, comentan es sus respectivos libros lo enfadado que llegaba a ponerse si no se le atacaba de una forma contundente y real. De hecho comentan que decía: “¡qué? crees que este viejo no puede con ustedes!”. …Sin palabras.

Por eso, a veces me pregunto, qué será lo que algunos aikidokas tendrán en la cabeza. Muchas veces pensamos, que si aquellos que niegan al Aikido, la capacidad de ser un arte defensivo, serían capaces de decírselo a la cara a O´Sensei. Me imagino diciéndole: “Lo que usted creó no sirve!!, verdad Maestro…?, sería una situación digna de contemplar.

Ningún aikidoka se tendría que rasgar las vestiduras, por decir que el Aikido es “solo” un arte marcial para la defensa, ninguno!, ya sabemos que no solo es para eso, pero “Es” una disciplina de autoprotección.

El ataque real y sincero

Considero que no hay nada más poderoso, más asombroso y al mismo tiempo más bello que ver, que a un autentico practicante de Aikido siendo atacado, de una forma sincera y verdadera, y observar como ni siquiera le tocan. Sin embargo, lo que se ve en las exhibiciones y en cursos es todo lo contrario.

Me cuesta entender, el por qué en casi todas las demostraciones y exhibiciones de aikido que hemos visto, seminarios, clínicas o cursos, el uke o el atacante siempre tiene que atacar de una manera muy formal, artificiosa, y para nada real.

Si a Uke se le dice Yokomen Ushi, como forma de ataque, hay que entender que se trata de una forma de atacar en abstracto, una idea o un concepto relativo a un ataque oblicuo. No un ataque con el que nos vayamos a encontrar normalmente. Es decir, es necesario que de lo general vayamos a lo particular. Pero ¡¡¡hay de aquel que crea que por realizar una técnica en contra de Yokomen ushi podrá controlar cualquier clase de ataques que vengan en esa dirección!!!. En los cursos que impartimos por España, hemos podido observar en muchos practicantes, que por el mero hecho de decirle a Uke: “cierra la mano y pégale en la sien un golpe o pégale un gancho”, Tori se pone nervioso y ya no sabe responder. Nuestra respuesta en esos momentos es clara: “…tendrías que saber actuar pues es Yokomen Ushi” La respuesta que nos dan es siempre la misma: “Así yo no lo he hecho nunca”. Claro!!!, porque lo que has estado haciendo siempre es un golpe, que simula un corte, y que su finalidad es ser un instrumento de aprendizaje para un ataque más concreto y real, “ataque que nunca has practicado”.

Ahí radica el problema de la defensa en Aikido. La falta de versatilidad, realidad y sinceridad en los entrenamientos. Estoy cansado de escuchar, la base del aikido, el kihon es lo importante. Cuando les preguntamos a compañeros y senseis que nos enseñen lo avanzado, la imagen que muestran es, la misma técnica básica pero un poco más rápida, con menos control, más rocambolesca, más complicada; me meto por allí, agarro la mano por aquí. …Lo avanzado debe ser simple, efímero, tiene que ser bruma, viento, un gesto. Eso tiene que ser el Aikido, el Aikido avanzado.

¡¡Claro!! Que el Aikido, “Si” sirve para defenderse, lo que no sirve es el Aikido de algunos, y en vez de ser humildes, y decir lo mío no sirve, dicen: “el aikido no sirve para la defensa o eso que le he visto a esa “gente” no es Aikido…..”. Otra vez sin comentarios.

He visto muy buenos aikidokas, nada conocidos, hacer un Aikido contundente y realista, un Aikido con sentido, con cabeza.

Por eso, muchas veces a los compañeros que vienen a entrenar con nosotros les preguntamos: “¿Sabes lo que realmente tienes dentro?” ¿Sabes lo que realmente eres capaz de hacer? Nos hicimos esa pregunta hace tiempo, y cambiamos, o por lo menos, lo estamos intentado.

Los extremos

Últimamente, se ven artículos en páginas extranjeras, que llaman la atención sobre lo que esta pasando con el panorama actual del Aikido, pues cada vez se asemeja más a un baile que a un arte marcial, ¿Por qué esta sucediendo esto? ¿Por qué tenemos que asociar siempre defensa con brutalidad, con violencia?, ¿Por qué pasamos de un extremo a otro? Se puede y se debe entrenar la marcialidad sin ningún tipo brutalidad o extremismo.

Nuestro arte es una de las disciplinas marciales más asombrosas que existen. Goza de un refinamiento técnico y espiritual, que lo hacen único y original. Pero el practicante, el sensei debe llevar eso a la practica, a la vida real, a lo que ocurre fuera del Dojo, pues si no, no tendría sentido, pues lo que se estaría creando es “una realidad dentro del Dojo, que nada tiene que ver con lo que hay fuera”.

El aikidoka de años, tendría que decirles a sus alumnos o compañeros:” atácame!!, y tendría que tener la posibilidad de salir de los ataques. Ahí, es donde nosotros nos dirigimos, ese es el camino marcial que hemos elegido. El yokomen, shomen, kata dori,… son formas para aprender a atacar, que con el tiempo tienen que tender a desaparecer, e integrarse en un ataque real, tal y como sucede en la calle, si señores, sí, como ocurre en la calle, no pasa nada, no se va a desintegrar el Aikido por decir esto, ni es ninguna herejía.

Otra de las cuestiones que esta íntimamente relacionada con este tema, y tampoco esta exenta de problemas versa sobre la eficacia. Cuestión, que en nuestra opinión también se utiliza equivocadamente en otras disciplinas marciales. Desde nuestra perspectiva, un arte marcial eficaz, no es el que más daño hace.

Me explico, si le digo a alguien que agarre mi muñeca, y después hago como técnica los movimientos más antinaturales e ilógicos posibles, he tardado una eternidad en hacer la defensa, he expuesto multitud de huecos por donde el otro puede entrar a atacarme, si después de todo eso luxo al compañero hasta hacerle salir lagrimas, señores eso, eso precisamente, no es ni contundente, ni real, ni eficaz, eso solo es, daño gratuito, eso sí es brutalidad.

Y es brutalidad por varias razones, la primera, 1) porque en multitud de técnicas, tanto de Aikido como de otras artes marciales, utilizan lo que se denomina golpe de distracción, golpe que estamos buscando, y que todavía no hemos encontrado. Espero que alguien alguna vez me lo explique.

Desde nuestro punto de vista, consideramos que es muy improbable, el que una vez que ya has agarrado, des un puñetazo o una patada cuya finalidad sea “aflojar el agarre” o “distraer al compañero” para posibilitar la técnica, y que el agresor continúe, como si nada, agarrado a nosotros pero mas “flojito”, o vaya abrir un “hueco”, para que se nos faciliten las cosas. Si golpeamos soltará, y tendremos que seguir golpeando antes de que nos golpee él. Soltará porque es un acto reflejo, como cuando vas en moto y se te mete algo en el ojo, la reacción es llevarte la mano a la cara, a pesar de que podamos caernos al suelo. El hecho de entenderlo como algo real, solo denota que, gracias a Dios, nunca a tenido un conflicto de verdad, y si lo ha tenido lo habrá solucionado de otra forma pero de esa, NO! Por favor, pruébenlo en sus Dojos!!!! Hagan que les cojan por la solapa alguien que no sabe nada, nada de nada, o díganle que van a hacer otra cosa, y sin condicionamiento alguno, péguenle un puñetazo en la cara, o una patada en la espinilla, y luego intenten hacer alguna técnica a ver si continua agarrado pero mas “flojito”.

La segunda razón de porque algo eficaz no tiene porque ser sinónimo de daño, es, 2) porque el que ataca normalmente quiere que te salga la técnica y va a dejarte hacerla siempre y, por último, 3) porque es muy fácil, apretar muy fuerte y hacer mucho daño cuando el compañero ya esta luxado, y en una posición de desventaja.

Pero yo pregunto a los aikidokas más experimentados: ¿sería capaz de hacer lo mismo, con alguien que no se deja?, ¿con alguien que va por ti de verdad?, ¿con alguien que se resiste?, ¿con alguien que no te tiene respeto?, ¿con alguien que en el momento de agarrarte te tira una lluvia de puñetazos? Es fácil, hacer daño a alguien que se deja, eso no es eficacia.

Con esto, no quiero ni queremos convencer a nadie, y por supuesto no queremos que nadie se sienta ofendido, cada uno elige el camino que considera oportuno; por favor!!, solo deseamos invitar un poco a la reflexión, tenemos que entender que hay demasiadas cosas dadas por sentado, sin mucha lógica, no solo en Aikido sino también en otras artes, cosas que carecen de una base real, y que han sido transmitidas de generación en generación solo por respeto a la tradición, nada más.

La eficacia

La eficacia la entendemos nosotros, como movimiento, como sentido del momento justo y pertinente de la debilidad de uke, como acción que posibilita una respuesta segura. Puede surgir cuando alguien viene hacia ti, con Tsuki o con cualquier otro ataque o agarre, y de repente, de una forma casi imperceptible, te hallas colocado junto a él.

Movimiento, espacio y tiempo se han unido, y se han unido para aprovechar la puerta abierta que deja el atacante en su acción. No hay agarre, no hay golpe, no hay patada, no hay nada… y no lo hay porque le hemos “robado” su momento, le hemos robado su espacio, le hemos robado su intención, hemos asumido el control de la situación inmediatamente, mostrándole toda la debilidad de su ataque. Le hemos hecho creer. El atacante ha creído en su ataque, confiaba en él, estaba seguro que su ataque tendría éxito, desconocía que ahí es donde radicaba su error, es en ese momento donde ha entrado en juego nuestro entrenamiento, nuestro arsenal, nuestra energía, nuestra espada, nuestro momento.

Hace tiempo nos dijo un gran Maestro de Kenjutsu, “para ejecutar una técnica de Aikido, tienes solo un momento, solo uno, siéntelo y aprovéchalo, en caso contrario tendrás que cambiar inmediatamente de instrumentos defensivos”.

Para nosotros eso es eficacia, para mi eso es Aikido, sin otro adjetivo, solo Aikido.

La reflexión

El Karate utiliza las piernas y las manos como medios de defensas, el Kenpo los golpes en cadena, el Jujitsu el desequilibrio de la entrada y la absorción, el Tai Chi el juego de energías, el Aikido utiliza el vacío, el gesto, la circularidad, el control de la intención pura de atacar. Cada uno tiene su camino, pero todos van al mismo sitio, que nadie lo olvide.

Es por lo expuesto que invitamos a la reflexión, a la revolución, revolución que empieza y termina en uno mismo, siendo consciente de lo que cada uno es, como artista marcial, como Budoka, cuando todo lo artificioso ha desaparecido, se ha desprendido; y es en ese momento, en ese justo momento cuando debe surgir la pregunta…

¿Qué es lo que verdaderamente tienes?.

Sensei Marcos Peña
Revista “El Budoka”

“Si cierras la ventana a todos los errores,
también la verdad se quedará afuera.”

Tagore

jueves, 14 de octubre de 2010

Defensa Personal Femenina


Defensa Personal Femenina,Breve historia:
El primer curso en España de Defensa Personal Femenina lo realiza la Federación Madrileña de Lucha en 1990.

Desde entonces esta Federación ha realizado numerosos cursos de esta especialidad y la experiencia alcanzada ha culminado en que Organismos Oficiales, como La Academia de Policía de la Comunidad de Madrid y La División de Formación y Perfeccionamiento de la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, hayan reconocido los Programas Formativos de Defensa Personal Femenina que la Federación Madrileña ha creado.

En junio de 2008 la Federación Madrileña de Lucha hace sus primeras Monitoras de Defensa Personal Femenina.

En Septiembre se realiza otro curso de Monitoras/es de la Especialidad, culminando en Diciembre con los exámenes correspondientes y otorgando los Diplomas de Monitor/a de Defensa Personal Femenina a los que aprobaron todas las asignaturas especificas de la especialidad.

Hoy en día, la Defensa Personal Femenina es una actividad deportiva y de seguridad personal, y está teniendo un desarrollo como ninguna otra especialidad ha tenido.

¿Qué es la Defensa Personal Femenina?

La Defensa Personal Femenina aborda el estudio físico, psicológico y estratégico de las capacidades propias de la Mujer a la hora de enfrentarse en situaciones de Defensa Personal, en la realidad que vive en la sociedad actual.

Las técnicas, de aplicación sencilla y directa, son al mismo tiempo un modo eficaz y entretenido de adquirir habilidades mentales, mientras se moldea el cuerpo y se mantiene en forma.

¿Por qué es importante aprender a defenderse?

El maltrato, la Violencia de Género y la Violencia Domestica se han incrementado en España en un 78% y eso hace que la mujer quiera un sistema fácil y rápido de defensa tanto física como legal.

Por eso la Federación Madrileña de Lucha, de la mano de profesionales de la Seguridad Pública y de la Artes Marciales ha creado un sistema de autoprotección con un conocimiento amplio de la legislación vigente en esta materia.

Es importante que las mujeres conozcan las circunstancias en que se producen estas agresiones, que estrategias pueden emplear para evitarlas y qué deben hacer cuando estas ya se han producido.

Desde esta Federación, se organizan cursos de Defensa Personal Femenina enfocados:

1. Formación continua de mujeres: jóvenes, mayores, hayan sufrido ó no algún tipo de maltrato….. , donde aprenden a autoprotegerse de una forma sencilla y rápida, ante una posible agresión.

Por eso, si deseas practicar con seriedad esta Disciplina, puedes acudir a nosotros

2. Formación de Técnicos cualificados para que impartan clases de esta materia.

Por eso, si deseas una Formación Profesional en la materia, debes acudir a nosotros.

lunes, 30 de agosto de 2010

Unas lagrimas y una oración por nuestros compañeros

¡Orgullosos de ser guardias civiles!‏


A continuación un mensaje recibido hoy del Contingente de la Guardia Civil en ISAF. Es imposible entender el inmenso significado de la foto sin leer dicho mensaje.

Queridos compañeros,

Es solo una imagen, de poca calidad pero con mucho significado. Además de querer compartirla espero que de alguna forma os reconforte. Esta mañana el pequeño grupo de Guardias Civiles destacados en Mazar e Sharif (Afganistán) decidió pedir permiso para cambiar la bandera de EEUU que habitualmente ondea en nuestra base e izar la española a media asta en señal de duelo por nuestros compañeros. El Jefe de la Base accedió un poco extrañado, pues era la primera vez que esto ocurría.

Al anochecer ibamos a formar los cinco para arriarla y rendir una pequeña oración. De pronto, de forma voluntaria se nos unió el contingente francés al completo (izquierda), luego los US Marines (fondo derecha), los polacos y los holandeses (fondo). También nos acompañó, aunque no se ve en la foto, personal civil de Dyncorp (american contractor).

Desde que empezó el año desgraciadamente hay que contar centenares de víctimas de todas las nacionalidades. Sin embargo, este ha sido el primer homenaje que ha se ha rendido en esta Base. No hubo corneta ni himnos, no hubo orden previa ni ensayos, tampoco prensa o autoridades. Solo unas palabras sentidas que a duras penas fueron pronunciadas en su memoria, seguidas de un silencio desgarrador mientras se arriaba nuestra bandera.

J,L, ..... va por vosotros!! Viva España y Viva la Guardia Civil!

Contingente Guardia Civil (Mazar e Sharif).

Es imposible entender la historia y la trayectoria de la Guardia Civil sin internalizar de qué clase de madera estamos hechos los guardias civiles, que somos capaces de proponer que se rompan las estrictas normas estandarizadas del Ejército de los EE.UU. cuando realmente es necesario ¡y lo conseguimos!

Es imposible entender la adhesión, el apoyo y el respeto que con toda naturalidad se gana la Guardia Civil y que merecemos los guardias civiles salvo que se hable de abnegación, entrega, espíritu de sacrificio, solidaridad, disciplina y compañerismo. Esos son los valores que llevan a los demás a admirarnos y respetarnos aunque hablemos mal el inglés o tengamos carencias de otros tipos. Lo verdaderamente importante, al final prevalece.

Y por supuesto, es imposible entender por qué el "Todo por la Patria" es tan importante para nosotros si no se entiende la reacción natural de nuestros guardias civiles que prestan su servicio tan lejos de ella en lo físico y tan cerca de ella en el corazón, pues así lo demuestran sus nobles hechos.

Para los guardias civiles de bien, es el sacrificio de personas como el capitán Galera, el alférez Bravo o el guardia civil D. Miguel Jorge Piñeiro Lorenzo -asesinado en Pontevedra apenas hace una semana cuando trataba de detener a los ladrones de un banco- lo que llena de contenido ese lema que tan orgullosamente lucimos en nuestras casas-cuarteles. Porque lo demostramos día a día.

Saludos en un día más bien triste.

Un guardia civil más

¿La Guardia Civil...? De luto.
Tres héroes más en una semana.

viernes, 18 de junio de 2010

EL SIMBOLISMO DEL AGUILA



águila: erupción de dignidad, libertad y fascinación. Ave majestuosa entroncada con el sol, la tormenta, el ímpetu guerrero, el triunfo del espíritu sobre la materialidad inerte. En este momento de Simbolismo animal de Temakel, intentaremos respirar cerca del gran pájaro. Primero recordaremos los ancestrales sentidos simbólicos del águila; y, luego, meditaremos sobre el humano hechizado por el anhelo de asemejarse al pájaro soberano de las alturas.

De las fauces del sol emerge un aleteo remoto. El Rey de las Aves nace del gran fuego celeste. Su hogar es lo alto. Desde la cima de la bóveda, la tierra es lejana. Pero el ojo aguileño acerca lo distante. Y las alas del gran pájaro planean con suavidad. Acicalan dulces rumores de aire; intuyen, anticipan, los senderos del viento. Y, acaso en el mediodía, el ave del pico ganchudo y las garras ásperas, baila en círculos. Esculpe una ronda circular sobre el mar y los suelos. Y la familia de símbolos de los hombres espolvorean sus plumas.

En el lenguaje de los jeroglíficos egipcios, la letra A se representa con la imagen del águila. Su significado es el calor vital, lo diurno, el origen. La existencia del ave altiva es a pleno sol; de ahí su parentesco con el aire, el fuego, y su asociación con la fuerza fecundante masculina, con la figura del padre. El águila atisba de un extremo a otro el horizonte, por lo que para los hititas es la divinidad solar omnisciente. Su opuesto es la lechuza, pájaro de la oscuridad nocturna y la muerte.

El águila es poder que desciende desde lo alto con la velocidad del relámpago. Es potencia que se abate feroz sobre la víctima. Es, por tanto, fuerza guerrera. Los influjos bélicos, las virtudes combativas del gran ave, relucen en los escudos de armas y emblemas nacionales de reyes alemanes, duques de Baviera, Silesia y Austria, los margraves de Brandeburgo y los reyes de Polonia. El águila como símbolo heráldico fundamental. En la heráldica europea existe también la costumbre de la representación del águila bicéfala, doble águila. En 1433, el pájaro de dos cabezas, asociado con la deidad romana Jano, se convierte en blasón de los emperadores romanos-germánicos. Luego de la disolución del imperio es símbolo del Imperio de Austria (hasta 1919), y de la Rusia Zarista (hasta 1917).

En el Aventino, Rómulo contempla un águila. La estima señal de buen augurio. El ave se convierte luego en estandarte y emblema del Imperio Romano. Para los chinos el pájaro altivo es vigor, fortaleza; al aparecer sentado sobre una peña simboliza al luchador que aguarda un combate decisivo. Quauhtli (águila) es el nombre del decimoquinto de los veinte signos del calendario azteca. El nacido bajo su influencia promete futuras cualidades guerreras. El águila es también el ave imperial de los aztecas. El antiguo pueblo dominador y sacrificador de Mesoamérica posee la Orden de Aguilas y los jaguares, su aristocracia guerrera. En el siglo Xll, los aztecas descubren un águila que se posa sobre un cactus. Esta es la señal del lugar donde erigirán Tenochtitlán, que brilló donde hoy se emplaza la actual capital de México.

El águila es luz vencedora de las potencias oscuras. En este rasgo simbólico se manifiesta como matadora de serpientes y dragones. Serpientes enrolladas en el pico aguileño aparecen en el blasón de México. En la India, el águila es Garuda, que lucha contra la serpiente. La iconografía cristiana expande la significación del pájaro de mirada ceñuda como bien triunfante. Se asocia con el evangelista Juan, el profeta Elías y el Cristo resucitado. Su vuelo hacia la altura se lo relaciona con la Ascensión de Cristo. El águila deviene así mensajero celestial. En la India le llevaba el soma a Indra. Para San Jerónimo es emblema de la elevación propiciada por la Oración.

El águila y la renovación solar: en antiquísimos sepelios reales, el cadáver del soberano es obsequiado a las llamas. Mientras el fuego consume los restos, se hace volar un águila, vehículo alado del alma del muerto en su viaje hacia los dioses; hacia el sitio celeste de una resurrección. La fusión del águila con el sol y sus rayos propicia la alquimia de su rejuvenecimiento. En la Siria Antigua, el águila con brazos humanos simboliza la adoración del sol. Según el decir de Hohberg, en 1675, "...cuando sus plumas se vuelven incapaces para el vuelo, el águila se rejuvenece y renueva en la llama del sol". El gran ave también puede rejuvenecer lanzándose tres veces sobre el agua; de ahí su vínculo con el Bautismo y las pilas bautismales.

En el águila late el ojo ígneo de la visión. Lo visionario. Para algunos Bestiarios, el ave altiva puede escrutar intensamente el sol, sin enceguecerse. Signo de la familiaridad entre el ojo aguileño y el fogoso rayo solar. En los vitrales góticos, el águila eleva a sus polluelos aun no aptos para el vuelo, para enseñarles el modo de contemplar el esplendor del Astro Rey.

La mirada aguileña siempre se expande hacia la lejanía. Su voluntad se entrelaza con lo remoto y se desentiende de lo cercano. La visión del gran pájaro no es sólo poder de acercamiento físico a lo distante; es visión preñada de agudeza intelectiva, de "pensamientos de águila". El influjo de ese pensar sobre los humanos, los desvía de la vida cotidiana, los impele a colisionar, con mordacidad y firmeza, contra lo instituido. Los consagra al inconciente hechizado por el águila y sus vuelos del espíritu.

Y el águila planea ágil en el nervio de la tormenta. En las antiguas monedas macedónicas, se acuña la estampa aguileña como expresión del rayo. Su capacidad de elevarse en las alturas, y luego de descender en fulminante caída, es relacionada con la descarga fulminante del rayo. Es así el pájaro de la tempestad. Los indios de la costa noroeste de Estados Unidos representan al águila como Thunderbird, el pájaro de trueno. Al combatir con las espíritus del mundo de los muertos provoca las tormentas. Incorporada a los postes totémicos de los clanes, alude al fundador mítico del grupo.

Y el gran pájaro, con su vuelo de alas nítidas y rudas, es indicio también de lo que pude volatizarse, sublimarse, hacerse sutil. El águila como símbolo de la volatización. Cuando el ave solar devora al león, significa el triunfo de la imaginación y el espíritu sobre el caos material. Es volatización, sublimación, del impulso instintivo y terrenal.

El símbolo muta la mudez posible de las formas. El desierto puede recluirse en su vastedad estéril; el océano diluirse en sus planicies amorfas de líquido, y los bosques extraviarse en sus apelotonados collares de árboles. Pero lo simbólico permite que el desierto, el mar y el bosque, se excedan a sí mismos, y se liguen con un sentido superior y universal.

Y el águila surca el cielo y cosecha en las tierras celestes, semillas de sentidos. El cielo surcado por su majestad no puede ser ya espacio neutro, mudo, inexpresivo. El ave del escrutar incisivo inventa sobre los crepúsculos, castillos de significaciones. Para habitar en aquel lugar celeste, habría que ser como águila. Ser como el pájaro de la tormenta. Ser respiración humana animada por la agudeza de una visión; por la decisión de un salto audaz; por el coraje guerrero y la mística de la adoración del sol y la renovación.

Ser como águila. Ser triunfo sobre el peligro de la materia fangosa, sin conciencia; ser luz expansiva y habitante de la altura que vence al dragón del caos; rugido poderoso y creador de la tormenta; danza del espíritu sutil sobre piedras pesadas y sin amor a lo lejano.

Ser como águila: alas y el ojo, en los que el pensamiento asciende a la nube más secreta.